Libros para ser libres

Francisco_GinerEl 23 de Abril de 1933 se celebró en Madrid la primera Feria del Libro. Hace 80 años los libros tomaron la calle y el Paseo de recoletos fue el escenario. El Ministro de instrucción pública, el socialista Giner de los Ríos junto a la Cámara Oficial del Libro de Madrid propiciaron este evento que se mantiene hasta nuestros días.

La lectura es una herramienta fundamental para el ejercicio del derecho a la educación y la cultura. Durante el Gobierno de la II República y de manos del Ministro Giner de los Ríos, el libro pasó a ser el instrumento fundamental de la culturización y progreso de este país. Los libros nos hacen libres.

La educación y la cultura, pero sobre todo, la educación y la cultura para todos y todas, fueron las señas de identidad de un proyecto de país que buscaba la mejora y el avance de todos y todas. Se crearon las Misiones Pedagógicas, la implantación de Bibliotecas en todos los pueblos y ciudades, se creó el primer Plan de Construcciones Escolares en España que permitió disponer de “escuelas aptas” en cada pueblo y ciudad. Para el Gobierno de la II República, la educación y la cultura eran los motores necesarios para que España y los ciudadanos y ciudadanas salieran de la pobreza económica, social y cultural.

Hoy nos encontramos en una crisis económica. Una gran crisis económica, social y cultural. El PP nos lleva a ser más pobres en todos los sentidos. Un Gobierno de incapaces, una derecha presa por la derecha de siempre. Los Ultra liberales de Montoro y su mercado que todo lo soluciona y los Ultra Católicos de Gallardon del “Una, Grande y Libre. La derecha de siempre, no nos equivoquemos. Y mientras, el país sin esperanza y cada día más empobrecido económicamente, socialmente desestructurado y culturalmente ciego. ¿Y Wert que hace? Aplaude a Montoro cuando acusa al mundo de la cultura y además sigue a pies juntillas los mandatos de Gallardón para construir una España como “Dios manda”.

Lejos quedan dirigentes como Giner de los Ríos que lucho y trabajo por una sociedad más justa e igualitaria, una sociedad de personas libres y formadas, donde la cultura y la educación fueron el motor de avance social, económico y político.
Los recortes en cultura son un estímulo para la desvertebración de la sociedad. Una sociedad sin cultura es una sociedad sin actitud crítica y sin futuro, una sociedad abocada a la pobreza. El PP quiere acabar con la educación como ascensor social, no todos y todas debemos tener las mismas oportunidades. Ya lo digo Wert, “hay demasiados universitarios en España”.
Una sociedad sin educación es una sociedad más manejable. Para el PP la cultura es entretenimiento, el pan y circo de los romanos. El Ministro socialista Giner de los Ríos ya lo tuvo claro hace 82 años La cultura no es un lujo, es una necesidad; sin libros no hay personas libres. No quiero pensar que esto es lo que quiere el PP, ¿o sí?

Humanidad

unicefHan transcurrido más de 20 años desde que todos los gobiernos del mundo aprobaran, en la Asamblea General de Naciones Unidades, el tratado internacional más ratificado de la Historia, La Convención de los Derechos del Niño. Han pasado 24 años y hoy en el mundo aun cerca de 200 millones de niños y niñas menores de 5 años sufren desnutrición. Algo estamos haciendo mal. Hoy no hay escasez de alimentos, sin embargo, millones de niños y niñas no tiene su seguridad alimentaria garantizada.

La desnutrición sigue siendo una amenaza. Una situación que pone en riesgo no sólo, la supervivencia, el crecimiento y desarrollo de millones de niños y niñas, sino que además lastra el progreso de sus países.

El hambre global afecta a las comunidades más pobres y vulnerables de todo el mundo. El 78% de los niños y niñas que sufren desnutrición aguda severa se encuentran concentrados en tan sólo 10 países: India, China, Nigeria, Pakistán, Indonesia, Bangladesh, Etiopía, República democrática del Congo, Filipinas y República Unida de Tanzania. Solamente en India, viven más de un tercio de los niños y niñas que sufren desnutrición crónica.

La Organización de Naciones Unidas determinó la erradicación de la pobreza como el Objetivo número uno del Milenio. Es cierto que se ha reducido la pobreza a la mitad, pero hoy 1.000 millones de personas pasan hambre, el 70% son mujeres, tremendo. Además, más de 1.400 millones de personas viven con tan solo 1 dólar al día. Algo no está funcionando bien. Hoy el problema no es la producción de alimentos, sino el acceso a los mismos.

Los menores desnutridos hoy, serán los pobres de mañana. La desnutrición infantil es uno de los principales mecanismos de transmisión intergeneracional de pobreza y desigualdad, supone por tanto, una pesada hipoteca de futuro para millones de niños y niñas. Una situación humanitaria y social insostenible.

La lucha contra la desnutrición infantil no puede ser tratada como una política asistencial, sino desde un punto de vista integral, atajando todas sus causas. Básicas como la pobreza, la desigualdad y la escasez de educación de las madres. Subyacentes como la falta de acceso a los alimentos, a la atención sanitaria y a agua salubre. Inmediatas como la alimentación y la atención inadecuada o las enfermedades.

Nuestro compromiso en materia de nutrición infantil y materna ha de ir unido a políticas de salud, de educación, de igualdad de género, de protección social y de apoyo al sistema productivo sostenible. No podemos limitarnos a una atención meramente asistencial. Nuestras acciones no serán efectivas sino atendemos a todas las circunstancias que afectan a los niños y niñas que sufren desnutrición.

La lucha contra esta situación ha de ser la máxima prioridad de los países donantes. España ha sido un país de referencia en la lucha contra la desnutrición. La crisis no puede ser la excusa. Nuestro compromiso ciudadano, social y político por la dignidad de las personas debe plasmarse en una apuesta comprometida, clara y decida por la lucha contra la pobreza mundial. Debemos dar un impulso a las políticas de cooperación que permitan una alimentación para todos, entre todos, para hoy y para mañana.

Por desgracia, los “voceros” del PP están avivando la idea de que antes de alimentar a los pobres del tercer mundo, hay que ayudar a los propios pobres. Como si hubiera pobres propios y pobres ajenos. Sinceramente esta idea me parece repugnante e inhumana. Eliminar la ayuda al desarrollo para transformarla en ayuda a las familias necesitadas de nuestros pueblos y ciudades es una perversión de la política, una visión populista y demagógica.

El PP nos lleva a elegir entre pobreza o miseria, entre egoísmo o humanidad, entre los nuestros y los otros. No, yo me niego. Me niego a una visión de la vida donde la operación de todo tiene que dar cero. Se trata de priorizar y trabajar por una sociedad justa e igualitaria.

Se puede, perdón, se debe ayudar a todos y todas, a los de aquí y a los de allí, a todas aquellas personas que sufran, independientemente sean de Alcobendas o de Maniça, sean hombres o mujeres, niños o niñas. Se puede y se debe. Es nuestra primera obligación sí queremos denominarnos “personas”

Lo que Wert no se atrevía a decir…

la parejitaLo que el Ministro Wert no se ha atrevido a decir, lo ha dicho la Concejala de educación del Ayuntamiento de Marbella: “La educación pública es proteccionista y crea ciudadanos subsidiarios, débiles y dependientes” Ya sabemos la verdad. Ya sabemos a qué se debe el ataque que hoy sufre la educación pública por parte del PP.

Ya conocíamos las prácticas de la Consejera de Educación de Madrid, que con una mano cierra escuelas públicas y con la otra subvenciona a centros ultra católicos que segregan a los alumnos y a las alumnas. Ya sabemos lo que dicen y lo que hacen, lo que el Ministro Wert no se atreve a decir, lo que nos esconde. Esta es la verdad sobre la apuesta del Gobierno con su reforma educativa. No les gusta la educación pública.

Ciertamente tenemos un Ministro de Educación desacreditado, sin poder, sin idea, sin valor. El anti-ministro de educación.
El Ministro Wert no tiene autoridad política, además de no tener idea de educación, un Ministro preso por los sectores más conservadores encarnados por la Conferencia Episcopal y el “tea party” de Gallardon. Pero además, desarrollando una política mandatada por el Ministro Montoro a la medida de los intereses ultra liberales del libre mercado que todo lo soluciona. Una política de mercantilización y de ideología confesional. Todo menos educación.

Nuestro sistema educativo no necesita de una nueva Ley y mucho menos esta Ley. Lo que necesitamos es una política clara y decidida por la educación pública de calidad e inclusiva. Una política educativa que el PP ni quiere, ni puede hacer. Con esta nueva Ley la igualdad de oportunidades no es para todos, ni todos pueden tener las mismas oportunidades.

Por eso, los socialistas y las socialistas reivindicamos que frente a los recortes: más financiación. Frente a la Consejera de Madrid: más escuela pública. Frente a una reforma nacida en FAES: consenso con la comunidad educativa. Frente a una educación elitista: una educación pública inclusiva para todos y todas.

La LOMCE no está pensada para solucionar el “fracaso escolar” sino para apartar del sistema a los alumnos y alumnas que fracasan, una ley que favorece al que más puede y castiga a los que no llegan. Por eso, estamos en frente, los socialistas estaremos siempre enfrente, defendiendo una educación pública de calidad que piense en todos y todas.

Debate Social de la Nación

democraciaNo podemos permitir ni un minuto más la devaluación de los valores de nuestra democracia, de lo que significa la democracia, en definitiva, de lo que representa la democracia. Siente la ciudadanía que la política y los partidos políticos, además de no representarles, somos “el problema”. La democracia se construye día a día con el trabajo y la aportación de todos y todas. Una sociedad avanza en la medida que su sistema democrático es más abierto, transparente y participativo. Sin participación no hay democracia. Sin democracia no hay sociedad avanzada, libre e igualitaria.

El grito que la ciudadanía nos hace llegar -no nos representáis- choca frontalmente con nuestros ideología y especialmente con nuestra historia política, con nuestra trayectoria política. El PSOE siempre ha sido el partido que más se parece a la sociedad. Somos y estamos configurados por las gentes de nuestros pueblos y ciudades. Somos ciudadanos y ciudadanas que nos comprometemos con nuestros vecinos y vecinas para que juntos construyamos una sociedad más justa e igualitaria, una sociedad de todos y para todos.

El PP, con la excusa de la crisis, rompe con el pacto constitucional de concordia y avance democrático y nos dirige a una sociedad con menos igualdad social. Una sociedad donde los ciudadanos y ciudadanas cada día  perdemos nuestro principal derecho de la democracia: nuestra voz.  La democracia significa muchas cosas y es mucho más que depositar un voto en una urna cada cuatro años, con todo lo que esto significa. Para los socialistas la democracia es escuchar, compartir, diseñar y construir juntos una sociedad avanzada, donde la justicia y la igualdad de oportunidades sean realmente efectivas.

En estos momentos, cuando la ciudadanía nos está percibiendo como “el problema”, el PSOE no puede y, estoy seguro, no va a quedarse parado. Somos el partido de izquierdas, progresista,reformista y democrático que entiende la democracia como  un ejercicio permanente de participación y diálogo. Somos parte importante de la solución.

El Partido Popular está preso de su propia ideología, de su propia naturaleza más conservadora. El Gobierno lidera a aquéllos que siempre han tenido como objetivo desmontar todo lo que hemos construido con valores progresistas durante 30 años. Ante esto, los Socialistas sabemos lo que tenemos qué hacer y dónde tenemos que estar: con los ciudadanos y para los ciudadanos.

El Partido Popular quiere silenciar la voz de la calle, la del pueblo. En esto y en todo aquello que signifique retroceso y pérdida de los valores intrínsecos a la democracia, que no cuenten con nosotros. Los Socialistas somos un partido con vocación de gobierno; hemos sido los artífices de los avances sociales y de progreso más importantes de este país. El PP con sus políticas rancias no va a tapar los logros de la sociedad de este país. El discurso de “todos los políticos son iguales” es de ellos, no es el nuestro.

Los socialistas seguiremos al lado de los ciudadanos, escuchando, para poder reconstruir el pacto de diálogo y convivencia social por el que tantos progresistas hemos trabajado y luchado.Vamos a dar voz a las reivindicaciones de las asociaciones que día a día trabajan por el bien común. Vamos a poner el altavoz en la casa donde reside la soberanía popular: el Congreso de los Diputados. Los socialistas queremos escuchar a los ciudadanos porque nosotros somos parte de ellos. Los socialistas formamos parte del pueblo.

No podemos seguir así

Plaza de Sant Mateu

Plaza de Sant Mateu

En estos días he tenido la oportunidad de poder visitar muchos pueblos y ciudades de nuestro País Valenciano.  Comprobar sobre el terreno aquello que tanto decimos y reivindicamos, la fuerza de un país. He podido estar con gentes que día a día luchan y trabajan por desarrollar su proyecto de vida, unos con trabajo y otros con la esperanza de pronto poder trabajar. He compartido con Alcaldes y Alcaldesas, Concejales y Concejalas de pueblos pequeños su vivencia, su empeño diario por hacer de sus pueblos un lugar agradable y próspero. Una lucha que choca con los escasos recursos que disponen, sin grandes proyectos faraónicos, sin el glamour que algunos creen que es la vida de los políticos, pero con la satisfacción de la tarea que supone  día a día  “hacer pueblo”.

Mientras muchos creen que la política es una vida de glamour, día a día hay muchos ciudadanos y ciudadanos que se comprometieron con sus  ideales, y con sus vecinos y vecinas para luchar y trabajar por hacer más habitable, justo y próspero nuestras ciudades. Concejales y Concejalas, Alcaldes y Alcaldesas que aparcaron su vida profesional, por un tiempo, para luchar por sus ideales. Esto es la política: trabajo, compromiso y lucha.

Por desgracia, vivimos tiempos difíciles donde muchos ciudadanos y ciudadanos tienen comprometidos no sólo su futuro, sino su presente diario, y a los que la política no les ha dado soluciones. En nuestro País Valenciano la situación es más dramática aun. Que vivimos una crisis mundial: económica, financiaría, laboral y social a nadie se le escapa, pero que además en nuestra Comunidad se ha visto agravada por un Gobierno a la deriva embadurnado de casos de corrupción que lastra la credibilidad de un Consell incapaz e inmoral, es una realidad palpable. No podemos seguir así.

Los ciudadanos y ciudadanas necesitan respuestas, acciones y sobre todo sentirse orgullosos y protegidos por aquellos que gobiernan nuestra Comunidad. Hoy no es así, pero puede cambiar. El PP nos vendió la idea de una Comunidad de glamour, prosperidad económica y grandes eventos que nos situarían en el mapa mundial. Pero hoy la Comunidad Valenciana es conocida por del derroche, la corrupción y la falta de las políticas reales que necesitan las gentes de nuestros pueblos y ciudades. Un país de desigualdades y sin los elementos básicos que configuran y vertebran una sociedad: educación, sanidad, protección social…

El PP valenciano  ha dilapidado nuestro pasado social, cultural y económico,  ha malgastado nuestro presente y ha comprometido nuestro futuro como pueblo. No podemos seguir así. El pasado ya lo hemos perdido, el presente lo sufrimos día a día: corrupción, despilfarro, eliminación de servicios públicos… pero por desgracia está comprometiendo nuestro futuro con una deuda inasumible.

Este país tiene un potencial extraordinario, tienen gente comprometidas que día a día luchan por hacer más prósperos sus territorios, empresarios que quieren invertir y crear puestos de trabajos, pero sobre todo, tiene gentes que quieren vivir y sentirse orgullosos y orgullosas de su país. No podemos seguir así, manteniendo y soportando la burla permanente de los dirigentes del PP valenciano. No podemos seguir así, negando a los valencianos y valencianas el progreso, la justicia social y la equidad. El PP valenciano debe colgar ya el cartel de “liquidación por cierre” y dejar que fluya la transparencia y el aire limpio en el País Valenciano

Colegio en Benicarló

Colegio en Benicarló

Una Ley para la Biblioteca Nacional

20121213-172134.jpgVivimos tiempos difíciles, la crisis económica está siendo utilizada con excusa para el desmantelamiento de las políticas públicas que garantizan la igualdad de oportunidades para todos y todas.

La economía además quiere acabar con cultura. El Ministro Wert ha firmado una UTE con los Ministros Montoro y Gallardón para realizar una contra reforma ideológica al estilo más ultra conservador de Reagan o Thatcher, y como no la excusa para perpetrar este ataque: la crisis. El ministro Montoro marca la economía, el Ministro Gallardón establece el marco ideológico ultra conservador y Wert ejecuta en Educación y la Cultura las medidas que nos hacen más pobres, con menos formación y una sociedad de elites donde la cultura está sólo predestinada a los prohombres. Este no puede ser el camino.

La cultura es mucho más que entretenimiento, en la cultura se sustenta nuestro espíritu de colectividad, nuestras señas de identidad, la base de nuestro desarrollo fundamentado en nuestra tradición histórica. La política cultural de nuestro país debe sustentarse en tres principios básicos: La atención al Patrimonio y su conservación, la promoción y difusión del mismo, y por último, el reconocimiento y el estímulo de los valores emergentes.

La Biblioteca Nacional representa perfectamente nuestra cultura, 300 años de historia la contemplan. La Biblioteca Nacional tiene como misión recopilar el patrimonio bibliográfico y documental español, facilitando el acceso a la ciudadanía, a la vez que se convierte en un referente de calidad.

La creación de la Ley reguladora de la Biblioteca Nacional ha de dotar a la institución de nuevos mecanismos más ágiles, a la vez que proporcionar mayor libertad y autogobierno sin perder la esencia de su actividad primordial, que es la de preservar el patrimonio bibliográfico y documental de nuestro país, difundirlo abriéndolo a nuevos públicos, así como facilitar la tarea investigadora, siempre con una visión de ser una institución pública.

La voluntad del Partido Socialistas es inequívoca, apostamos por dotar a las instituciones de instrumentos y mecanismos que permitan modernizar la gestión de los mismos, mejorar el autogobierno de nuestros buques insignia y por supuesto ofrecer un mejor servicio a los ciudadanas y ciudadanas.

En la anterior legislatura pudimos aprobar gracias al impulso de la Ministra Sinde una Ley reguladora del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que ha permitido dotar al Museo de una dirección más flexible, con mayor autonomía, con mayor libertad y más autogobierno, pero siempre bajos los principios de servicio público y de engrandecimiento de nuestra cultura.

No conocemos de las intenciones del Gobierno para la Biblioteca Nacional, pero si sabemos cómo están actuando, en tan sólo 11 meses han dilapidado la herencia social y cultural recibida, donde además, la cultura ha sido una de las grandes perjudicadas. Por eso hemos exigido al PP que esta Ley no suponga que la modernización de la Biblioteca Nacional la paguen los trabajadores y trabajadoras, ni por supuesto suponga una privatización de uno de nuestras joyas culturales que ya han cumplido 300 años.

Lo que le hemos pedido al Partido Popular es que el Ministro Wert esté a la altura de la Ministra Sinde, está claro que cualquier comparación es odiosa, pero esperar que Wert se convierta en persona afable, dialogante y responsable quizá será pedir más de lo que es razonable. Nos jugamos el fututo de una instricución que ha cumplido 300 años, hay que estar a la altura. Si Wert no es capaz de cumplir con su obligación debería irse.A rajoy no podemos pedirselo, ni está y ya casí ni se le espera.

 

No es justo

La llegada del PP al Gobierno ha acrecentado la técnica de culpar a los anteriores gestores de todos los males que nos acucian. El PP se enfunda en la bandera de la “herencia recibida” para no asumir ninguna de sus responsabilidades, aquellas que democráticamente les otorgaron los ciudadanos y ciudadanas en las pasadas elecciones, gobernar.

Nadie puede negar que existiera una crisis económica antes de la llegada del PP, pero tampoco, nadie puede negar que a pesar de esa crisis, manteníamos un estado del bienestar que nos garantizaba la igualdad de oportunidades a todas y todas.

El PP llegó al Gobierno con promesas de más empleo y más prosperidad, dentro de poco se cumplirá un año de su elección y aquellas promesas se han desvanecido. Por desgracia no queda todo aquí. El PP ha ido más lejos. Con la coartada de la crisis, la herencia recibida y “hacer lo que hay que hacer” el PP rompe este país e implanta su idea de transición que no pudo realizar tras la muerte del dictador. Recuerdo una viñeta aparecida en los medios de comunicación que describe perfectamente el pensamiento de los dirigentes del PP: “Por desgracia los mercados nos obligan a poner en marcha unas políticas que estábamos deseando poner en marcha”

La crisis no puede ser la excusa que utilice el PP para “hacer lo que quiere hacer” una sociedad más injusta e insolidaria. Las sociedades avanzan cuando todos y todas avanzamos. No podemos construir una sociedad donde la quiebra social haga que no todos disfrutemos de las mismas oportunidades de progreso. En momentos de dificultad económica, social y política, lo único que no se puede hacer es cargar sobre las espaldas de los ciudadanos más castigados por la crisis la solución de los problemas que ellos no causaron. No es justo.

Verdades como números. Verdades como personas

El 14 de Diciembre de 2006 se aprobó una Ley que ha supuesto un avance social sin precedentes, la creación del cuarto pilar del Estado del Bienestar, la llamada Ley de Dependencia. Los avances sociales más importantes que se han producido en la historia de nuestro país han estado impulsados siempre por Gobiernos Socialistas.
Con los Gobiernos de Felipe González, se instauró el acceso a una sanidad pública para todos y todas, se estableció la educación como un servicio público universal y gratuito y se creo un sistema de pensiones más justo para trabajadores y trabajadoras. Durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se aprobó la Ley de Dependencia y la universalización de la sanidad.

Por el contrario, durante el Gobierno Popular de José María Aznar, no se aprobó ninguna nueva gran ley social y ahora con Rajoy, en tan sólo 10 meses y dos presupuestos, no sólo se ha aniquilado presupuestariamente el Estado del Bienestar, sino que además se han eliminado derechos y libertades que hacen que nuestra sociedad sea hoy más injusta y desigual.

Peor si son graves los recortes en educación, cultura, sanidad o la eliminación de derechos y libertas perpetradas por el Gobierno del Partido Popular de Rajoy, la eliminación de la Ley de Dependencia supone un atentado brutal a los que más sufren, a aquellos y aquellas que además de disponer de pocos recursos para el desarrollo de su vida, se encuentran con sus facultades físicas o mentales mermadas por enfermedades. Permítanme, esta actuación supone un violento ataque sin escrúpulos y sin contemplaciones. Una actitud propia de aquellos que se creen que la vida pasa en limusina.

Para los valencianos y valencianas si la situación ya era vergonzosa, ahora con el Gobierno de Rajoy la situación es ya lamentable. Pero claro, no hay nada como decir que la culpa es del Gobierno de Zapatero y de los socialistas, aunque Fabra bien podría quejarse a su amigo Camps que le hizo un “Sin pa” y le dejo un Comunidad arruinada económica y social.

La aplicación de la Ley de la dependencia en nuestra comunidad es una burla del Consell a los ciudadanos y ciudadanas. Para la tramitación de una prestación de dependencia, los beneficiarios tienen que pasar por 32 pasos que le llevará entre 2 y 4 años ¿Sinceramente creen que estas personas pueden esperar 4 años? No, no pueden, por desgracia muchos de ellos han fallecido sin percibir un derecho que tenían reconocido por Ley. Con esta actuación torticera e inhumana de los dirigentes populares valencianos, más de 73.000 personas no han podido acceder a la misma. A 73.000 valencianos y valencianas se les ha negado un derecho.

Pero estamos acostumbrados a las mentiras del PP Valenciano y de sus dirigentes, mentiras que se desmontan por si solas. Acusaciones falsas al Gobierno de Zapatero apuntando que está Ley no contaba financiación o que la tramitación de la misma era inaplicable e injusta. Pues vamos a decir las verdades de los números y de las personas. En Castilla y León, con la mitad de población que la Comunidad Valenciana, actualmente hay 64.000 beneficiarios, 19.000 más que en nuestra comunidad.

El Gobierno socialista aportó 7.000 millones de euros para el desarrollo de la Ley de Dependencia, que posteriormente se ampliaron a 12.000 millones de euros. Mientras, el PP no aportó la parte que le correspondía, utilizaba el dinero para otros fines, negaba a los nuevos dependientes su prestación y endeudaba a las instituciones y asociaciones que se hacen cargo del cuidado de los y las dependientes. Es decir, boicotea la Ley a la vez que engañaba a los ciudadanos.

Gobernar es tomar decisiones, priorizar acciones y hacer de esta una sociedad más habitable y justa. El Partido Popular Valenciano no lo entiende así, mientras las personas dependientes no reciben las prestaciones que tienen garantizadas por Ley, los valencianos y valencianos pagamos a los magnates de la Formula 1 sus fiestas glamurosas. Mientras la Generalitat adeuda 20 Millones de euros a los enfermos mentales, discapacitados intelectuales y físicos, le pagan 30 Millones de euros por adelantado para que se celebre en Valencia una carrera que a nadie beneficia, bueno si, a los de siempre. Es injusto e inhumano.

No se trata de demagogia, se trata de realidad, de personas que sufren y padecen, que merecen un trato digno, el que la Ley les reconoce. Las sociedades avanzadas no dejan a sus ciudadanos y ciudadanas más débiles al albur del destino. Una vergüenza que debería sonrojar a los dirigentes del partido popular. No queremos una Comunidad Valenciana injusta e insolidaria. Progreso y equidad social no están reñidos, otra sociedad es posible. Afortunadamente ya no está en manos del PP, depende de nosotros, construyámosla juntos.

¿Dónde está la diferencia?

La palabra de los dirigentes del PP tras tantas mentiras en tan sólo nueve meses ya no tiene ningún valor. Pero además, con la excusa de la crisis y de la herencia recibida (nada hablan de la herencia que han dilapidado en estos meses) pretenden hacernos creer que toman las medidas más duras e insolidarias para salvarnos, que algún día se lo agradeceremos y que además, somos antipatrióticos por criticar a un Gobierno inútil y totalitario. Tenía que llegar. Aunque el Ministro Wert, dijo que no habría una nueva Ley de Educación, llegó su momento de gloria. Habrá una Ley Wert.

La nueva Ley de Educación nos retrotrae 30 años atrás. Nos lleva a una educación de clases, a una educación elitista, donde la igualdad de oportunidades se rompe con pruebas selectivas que dividen en validos o no validos al alumnado. Ya les adelanto que entre los no validos no encontraremos muchos hijos e hijas de familias pudientes, pero no se preocupen, si el hijo o la hija de una familia con escasos recursos financieros se le ocurre brillar, ya esta ahí Wert para exigirles además que tengan muy buena nota para acceder a una beca y si aun así se le ocurre brillar, la Universidad podrá poner los filtros necesarios para que su acceso sea lo más tortuoso posible. No todos pueden tener derecho a la Universidad, eso faltaba.

Pero no nos sorprendamos, esto ya lo hemos vivido. España ya vivió una política totalitaria e ideologizante como la que siempre hace la derecha. Son los mismos de siempre, aquellos que reniegan de sus orígenes, que pretenden decirnos que sus políticas son vanguardistas, que con ellos estaremos al nivel del país más avanzado de Europa. Pues se los digo claro: esta es la misma derecha que vivimos durante la dictadura, los mismos patrones, las mismas políticas y las mismas ideas.

Pero intentemos encontrar las diferencias entre el PP de hoy y la derecha de siempre, la de la dictadura, ya les adelanto que no las encontraremos. Los rasgos básicos del Nuevo Estado Franquista con una orientación totalitaria fueron: antiparlamentarismo, partido único, concentración de todos los poderes en el Líder, exaltación nacionalista, entre otros, ¿Encontráis algún parecido al nuevo PP?
La política educativa de los primeros años de franquismo quedo señalada por dos actuaciones: por un lado, el desmantelamiento radical de la educación republicana y por otro lado, la reforma elitista del bachillerato y de la Universidad. Dos leyes discriminatorias para forjar el “hombre nuevo” que el régimen dictatorial necesitaba.

La primera Ley educativa que se aprobó, fue la reforma de la enseñanza secundaria, que veía en ella las nuevas clases directoras de la nación. La educación secundaria se consideraba el instrumento más eficaz para transformar rápidamente la sociedad y por lo tanto, debía tener un carácter más elitista. Veamos que hizo Wert. Efectivamente, anuncio el cambio de la ESO porque no respondía a las necesidades del país. ¿Casualidad o coincidencia?

Sigamos, esta Ley también estableció la necesidad de separar la función docente y la examinadora, se entendía que los profesores sólo debían enseñar y que evaluar era cuestión de otros. ¿Y que hizo Wert? Encomendarse a agencias externas al centro educativo para que evalúen a los niños y niñas, pero además, crear revalidas para diferenciar y segregar a los niños y niñas pronto, no todos pueden llegar a una educación secundaria elitista reservada a las nuevas clases dirigente. ¿Os suena?

Pero no acaba ahí, la depuración ideológica, con la excusa de la crisis, que el PP nos quiere hacer tragar, también tuvo su correlato en la época franquista. Entonces, se depuró al profesorado por ideologizado, afectó a los alumnos que eran considerados vagos, a los libros de texto y a las instituciones que trabajaron durante la República por extender la educación a todos y todas. Creo que no es necesario que les nombre los ejemplos actuales que son idénticos a los que ya vivieron nuestros abuelos.

Yo no se vosotros, pero yo no me voy a resignar a volver a vivir aquellos tiempos que mis abuelos sufrieron. No voy a consentir que la educación de mis hijas este en manos de un Ministro que además de mentir, lo único que quiere es tener un estado que añora, donde la letra con sangre entra. Para la derecha cualquier tiempo pasado fue mejor y para ellos su modelo, es aquel que nos dividió, nos enfrento y termino imponiendo un régimen dictatorial sin derechos y sin libertades. No hay diferencias entre la política de Rajoy y los dirigentes franquistas.

Cuando no hay democracia hay dictadura

Felipe González definió la política como “el arte de gobernar el espacio común” a lo cual yo añadiría: desde un planteamiento de igualdad de oportunidades para todos y todas,   independientemente de cuáles sean nuestras condiciones económicas, sociales o culturales. Esto es para mí la política.

Desde la política trabajamos con el fin de contribuir con nuestra acción a mejorar las condiciones que permitan a los ciudadanos y ciudadanas mejorar su calidad de vida y  sus oportunidades para desarrollarse.

 Los ciudadanos y las ciudadanas con nuestro voto, elegimos en cada uno de los diferentes procesos electorales, ya sea en el europeo, nacional, autonómico o municipal, qué personas han de gestionar las administraciones públicas y quiénes han de ejercer una labor de fiscalización y de propuestas al Gobierno. Esto es la práctica política que engrandece a la democracia.

 Hoy curiosamente, con un Gobierno del PP, los políticos estamos mal vistos. Me resulta sorprendente la paradoja que estamos viviendo en este aspecto. Veamos: en la etapa anterior del Gobierno socialista,  la culpa de todos los problemas de España eran responsabilidad de José Luis Rodríguez Zapatero. Hoy, con un Gobierno del PP, se culpabiliza a todos los políticos.

Me pregunto ¿El Gobierno del PP no tiene ninguna responsabilidad? El PP pretende con un populismo demagógico hacernos responsables a toda la clase política de los resultados nefastos de sus reformas injustas e ineficaces.

 Pero esto no es nuevo.  Esta práctica del PP es el modus operandi que utilizan para desacreditar a todos y al mismo tiempo aprovechan para aplicar las medidas ideológicas más propias de una dictadura que recuerda a tiempos pasados.  

 La sanidad funciona mal. Esto es, según ellos,  por culpa de médicos vagos, de nuestros mayores que derrochan en medicinas, de los inmigrantes que colapsan los hospitales… La educación es mediocre. Claro que también por los maestros poco exigentes, nuestros niños y niñas que no se esfuerzan, universitarios juerguistas….

Las  medidas de recortes aprobadas en solitario por el PP también son por culpa de otros, en este caso por la herencia del anterior gobierno. Además el resto de los grupos políticos del Congreso no son patriotas con este Gobierno y no apoyan los recortes que según el PP “son la única solución al país”.

En definitiva, todo es culpa de otros y no les queda más remedio. Para que nos entendamos, no quieren pero siempre por culpa de otros están obligados. Qué pena ¿No?

Sin embargo la realidad es muy diferente. La realidad es que éste, es un gobierno muy poco democrático que lejos de asumir los resultados de sus nefastas políticas, culpabiliza a todos y a todas.  Un Gobierno que legisla contra todos y contra todas.

 La realidad es que el Partido Popular ha decidido cambiar su mayoría absoluta democrática por un estadio en el que se sienten más cómodos. Ha optado por una dictadura ideológica contra todos,  con mala práctica democrática. La  mayoría absoluta parece haberles dado inmunidad para no percibir ni sentir la  cruda realidad que viven los ciudadanos de nuestro país.  La realidad es que, día a día y amparados en sus 186 diputados y diputadas, destruyen el dialogo social y político que engrandece nuestra democracia.

 Sin embargo, estoy seguro y así lo defiendo en mi trabajo diario, la política es algo más que aplicar medidas en solitario. La política es construir democracia con la ciudadanía desde el parlamento,  además con todos y para todos.  Estoy convencido que este gobierno ha emprendido el camino que les permita llegar hacia donde más cómodo se sienten: hacia un régimen de pensamiento único.

 Estoy seguro que no,  que no todos los políticos somos iguales, ni en el fondo ni en las formas de hacer política. El PP intenta crear un nuevo tiempo donde los derechos  ya no sean universales  y la democracia no se construya con la acción política de todos y todas.